El suicidio es un importante problema de salud pública, con repercusiones en toda la sociedad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que más de 700.000 personas mueren anualmente por suicidio en todo el mundo, y es la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.
El comportamiento suicida se divide en tres fases: el pensamiento suicida, el intento de suicidio y la consumación del acto. La persona que piensa en quitarse la vida cree que no hay solución a sus problemas y suele mostrar signos de desequilibrio emocional, que pueden pasar desapercibidos para familiares y amigos. La depresión es posiblemente la mayor causa para quitarse la vida
Chile es el sexto país de América Latina y el Caribe con mayor alta tasa de suicidios con nueve por cada 100.000 habitantes, mientras que el promedio de la región es 6,2, según cifras del Banco Mundial. Los perfiles más afectados son los adultos mayores, las personas de la comunidad LGBTI y los escolares
Entre 2000 y 2017 se registraron 6 292 suicidios en adolescentes y
jóvenes en Chile. Las tasas promedio de mortalidad por suicidio en Chile
fueron de 8,5; 5,4 y 14.7 por 100 000 en los grupos 10-24, 10-19 y
20-24 años, respectivamente, en el periodo 2000-2017. Las tasas más
altas de mortalidad por suicidio se encontraron en las regiones de
Aisén, Los Lagos, Magallanes y Los Ríos. El riesgo más alto de suicidio
se estimó en los hombres (RR=3,5), los jóvenes (RR=2,7) y en la región
de Aisén (RR=2,0). La tasa promedio nacional en el grupo 10-24 años se
mantuvo en 8,5 por 100 000 en los periodos 2000-2008 y 2009-2017. La
mayor desigualdad geográfica se encontró en hombres de 20-24 años en el
periodo 2000-2008.
El crecimiento de este hecho también aparece entre los pastores evangélicos. Las noticias en periódicos y redes sociales han traído varios casos de suicidio que han conmocionado el ambiente religioso evangélico. Practicamente se ha hecho comun en Estados Unidos y Brasil, dos paises con altos porcentajes de la poblacioon de evangelicos o protestantes. Y surgen muchas preguntas no solo queriendo saber las razones del suicida para tomar esta decisión sino que por otro lado surge la inquietud sobre la eternidad o la vida después de la muerte: ¿Se salvó o fue al cielo o al infierno? Una pregunta que ha despertado, además de la curiosidad, el interés por saber qué dice la Biblia al respecto.
La respuesta, aunque sencilla, puede afirmarse con certeza. Objetivamente la Biblia no dice nada sobre el tema. Objetivamente, sólo existe el mandamiento "No matarás", pero el contexto no trata del suicidio. Entonces, ¿qué se puede decir sobre este tema? Si la Biblia no es clara sobre el tema del suicidio, ¿qué se puede extraer de la enseñanza bíblica al respecto? Es necesario escuchar las páginas de la Sagrada Escritura y ofrecer una visión no sólo bíblica, sino teológica y pastoral a la luz del Evangelio de Jesús, que vino a traer vida y vida en abundancia.
Tenemos en la Escritura dos casos de suicidio. Es sabido que la Biblia es la revelación de Dios y en ella encontramos acontecimientos que muestran la vida tal como es. Personas deseando perder la vida, como los profetas Elías, Job. Otros pidiendo no morir porque tienen miedo, como fue con Jesús en el caso de Getsemaní. Pero tenemos los casos de Saul y Sansón que fueron actos suicidas. Dos hechos se muestran en estos relatos de estos suicidas, en la proximidad de la muerte, vemos: "" significa morir y "razones, por qué morir".
Entonces gritó a su escudero: "Saca tu espada y traspásame con ella, antes que estos incircuncisos me maten, jactándose aún de lo que han hecho". Pero el hombre tuvo miedo de hacer tal cosa. Entonces Saúl tomó su propia espada y se arrojó sobre él. En aquel momento el escudero, viendo que Saúl estaba muerto, se suicidó de la misma manera 1a.Crón:10:4-5
Entonces Sansón oró así: "Oh Señor Dios, acuérdate de mí una vez más y dame fuerzas de nuevo, para que pueda pagar a estos filisteos por la pérdida de mis ojos". ..." 29 Sansón se abrazó a las columnas y aplicó todas sus fuerzas. 30 "¡Que muera con los filisteos!", ... fue su última frase. . Jueces 16:28-30
Pero, ¿y hoy? Después de algunos siglos de los acontecimientos bíblicos relatados, el cristiano se enfrenta a la pregunta que surge en los debates y en diversas preguntas a los pastores. ¿Los cristianos que se suicidan van al cielo o al infierno? Veamos algunas pautas para responder
En primer lugar, como ya se ha dicho, la Biblia no dice nada sobre el suicidio en relación con el acto cometido. Se entiende que la Biblia es la revelación progresiva de Dios y que su revelación final está en Jesús (Heb 1:1-2), por lo tanto los casos bíblicos citados son parte de la historia y que entre estos actos suicidas y la actualidad, hoy, hay una cruz en medio de la historia y eso hace toda la diferencia. Ya que Jesús murió en un tiempo histórico con un propósito histórico y el ser humano es histórico. Así que el cuestionamiento debe hacerse a la luz del ministerio y la obra de Cristo.
En segundo lugar, mucho se anuncia desde los púlpitos de las iglesias y se enseña en las escuelas bíblicas. Que todos los pecados fueron perdonados en la cruz. Y Dios por ser el Eterno Presente, perdonó los pecados: pasados, presentes y futuros. En cuanto a la justificación, uno ya es salvo cuando cree en Cristo. La persona es declarada justa. Dios no le cobrará mas nada. Nenhum pecado será cobrado de aquel que fué justicado pela muerte de Cristo. En cuanto a la santificación, uno se va salvando en la medida en que se va transformando progresivamente a imagen de Cristo. En otras palabras, Dios está observando toda la vida del ser humano y conoce todos los acontecimientos, o puede decirse que Dios "vive" eternamente el presente con el ser humano.
En tercer lugar, el poder y el alcance de la cruz de Cristo. Pablo, escribiendo a la iglesia de Corinto, afirma: "Nosotros predicamos a Cristo crucificado Para unos es escándalo, para otros es locura; pero para nosotros, Cristo crucificado es poder de Dios" (cf. I Corintios 1:23 Naturalmente cabe preguntarse: ¿hay algo más poderoso que la cruz? ¿Hay algo que pueda anular el acto del perdón para los que creyeron en este "escándalo"? ¿Se ha anulado el poder de la cruz con el acto del suicidio? La respuesta depende del lector: Sí o No.
En conclusión, ya lo dijo Pablo: "Nada puede separarnos del amor de Cristo". También se debe ministrar y ser propagadores de una vida de calidad. La iglesia debe ser un canal de bendición, acogiendo a los que sufren. Muchos son excluidos y enferman porque sus comunidades religiosas los han abandonado. Las exigencias, las reglas, los moralismos que forman parte de un "sistema religioso" pueden enfermar a una persona. El suicidio rodea a las personas y el papel fundamental de la predicación del Evangelio es producir vida. Siguiendo el modelo de Jesús, el cristiano deve "caír en gracia del pueblo" y "enseñaba con autoridad". Es importante destacar que autoridad en el contexto bíblico no es "mandar", dominarr", "ganar el lugar", sino servir.
Muchas comunidades han confundido el evangelio del Reino de Dios con valores personales o sociales. La marca del evangelio de Jesús es el servicio y que este servicio llegue a los deprimidos, a los que tienen pánico, a los necesitados y a todos aquellos que sufren enfermedades emocionales y que por falta de conocimiento son clasificados como endemoniados. A menudo estos enfermos emocionales se encuentran en comunidades cristianas, escuchando sermones que les oprimen cada día. Predicaciones que ponen al auditorio bajo presión. Predicadores que manipulan las emociones y siguen condenando fríamente aquellos que sufren fisicamente y emocionalmente
Difundir la vida y dar al ser humano la oportunidad de vivir la vida de calidad prometida por Jesús es el deber de la iglesia que dice pertenecer a Cristo. Es hora de cuestionar la predicación, las normas, las leyes moralistas, etc. para comprobar hasta qué punto las comunidades cristianas propagan y ofrecen a esta generación de la vida prometida por Jesús: "He venido para que tengan vida de calidad". dice Jesus, Nuestro Señor
